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Duro Felguera firma dos contratos que garantizan la carga de trabajo en Calderería Pesada hasta 2020

Actualmente, DF Calderería Pesada se encuentra fabricando un reactor de chapa plaqueada de 7,5 metros de diámetro, 30 metros de largo y un peso aproximado de transporte de 500 toneladas, para una refinería de Noruega.

La multinacional estadounidense ExxonMobil ha adjudicado a Calderería Pesada, la filial de Duro especializada en la fabricación de recipientes a presión para la industria petroquímica, el sector nuclear y el de petróleo y gas, un contrato para el diseño, compra de materiales y fabricación de un reactor de craqueo catalítico fluidizado de acero aleado con base de níquel con destino a una refinería de su propiedad en Texas, EE UU.

Este equipo se utiliza en los procesos de refinado de hidrocarburos para extraer productos como gasolina, etileno, gasóleo o propileno, tendrá un peso superior a las 175 toneladas y más de 25 metros de longitud.

Además, hace unas semanas, la instalación gijonesa obtuvo un contrato para la fabricación de una columna de separación de propano-propileno que superará los 100 metros de longitud y las 1.000 toneladas de peso. Su destino será la nueva planta de deshidrogenización de propano (PDH) del complejo petroquímico que la multinacional Borealis tiene en Amberes (Bélgica). El contrato, conseguido en competencia directa con los principales fabricantes del sector a nivel mundial, comprende tanto la realización del diseño mecánico, como la compra de materiales y la propia fabricación del equipo.

Actualmente, DF Calderería Pesada se encuentra fabricando un reactor de chapa plaqueada de 7,5 metros de diámetro, 30 metros de largo y un peso aproximado de transporte de 500 toneladas, para una refinería de Noruega.

Las nuevas adjudicaciones confirman la mejora de la capacidad de contratación de la compañía respecto a la registrada en los últimos meses y eliminan incertidumbres sobre la emblemática instalación gijonesa. Precisamente, este cambio de tendencia era uno de los principales objetivos del nuevo equipo directivo, encabezado por el ex de Sacyr José María Orihuela.

La caída en las contrataciones, así como el desvío de costes y deterioros adicionales en proyectos con los que no se contaba -una auditoría los cifró en 38 millones-, llevan manteniendo la incertidumbre sobre el grupo asturiano en los últimos meses, a pesar de haber logrado con éxito la refinanciación de su deuda y la ampliación de capital.

Fuente: www.elcomercio.es