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Arcelor prepara un plan de ajuste de las empresas auxiliares por los recortes

A la bajada de la producción prevista por la multinacional se suma el cierre de las baterías de Avilés y la parada del horno alto 'B' de Gijón

Los recortes en la producción previstos por Arcelor han llevado a la multinacional siderúrgica a trazar un plan para adecuar el número de trabajadores de las empresas auxiliares a este escenario. Este ajuste se produce por la confluencia de varios factores. En primer lugar, por el apagado de las baterías de Avilés, previsto para el 1 de octubre tres meses antes de la fecha de cierre, fijada para el 31 de diciembre. Con la clausura, para sustituirlas por las renovadas de Gijón -mucho más modernas y automatizadas- no será necesario ni siquiera todo el propio personal de Arcelor que trabaja en estas instalaciones.

La previsión es que los 400 operarios de plantilla que están ahora en las baterías queden en unos 250 y apenas 35 de auxiliares. A este desmantelamiento se une la parada del horno alto 'B' en la factoría de Gijón, que inicialmente se detenía para cambiar los circuitos de refrigeración, pero que no tiene fecha para su reactivación. El tercer factor que influye en la decisión de Arcelor de reorganizar las auxiliares es el tijeretazo de 700.000 toneladas previsto para este año como consecuencia de la caída de la demanda mundial de acero.

«No se ha ejecutado ningún recorte, pero se está pensando en una reorganización de las auxiliares por el cierre de las baterías de Avilés y la apertura de las de Gijón, pero también por esta nueva realidad industrial derivada del recorte de producción», señalaron fuentes de Arcelor. Las contratas, por su parte, aún no han recibido comunicaciones, en este sentido, por parte de la compañía siderúrgica. Así lo confirmaron fuentes de Daorje, la de mayor envergadura (con más de 1.500 y 1.800 empleados) que presta servicio a la multinacional, quienes señalaron que no les ha llegado «ninguna concreción por parte de Arcelor». Aunque no se han aplicado reducciones en las plantillas de las contratas por los ajustes, la inquietud impera entre los trabajadores.

«En el día está apretando las tuercas a la industria auxiliar para que el mantenimiento se haga con menos gente», apuntaron fuentes sindicales, quienes pusieron de manifiesto su temor por el impacto en el empleo que puede suponer esta reorganización de Arcelor. Las contratas «tienen mecanismos» para afrontar el recorte de 700.000 toneladas en la producción, pero, si esta situación se alarga, las consecuencias serán fatales, aseguraron. Como es lógico, la merma en la producción de acero también implica un menor desgaste de las instalaciones y, por tanto, del mantenimiento y otros servicios, como la seguridad y el comedor, que prestan las auxiliares. Ya hay contratas que atraviesan dificultades. Es el caso de Guardado Vías, que se ocupa de la revisión y reparación de las vías ferroviarias de la fábrica y del cuidado de las cubiertas de las naves, cuyos trabajadores -más de cincuenta- iniciaron una huelga indefinida el 17 de julio por el impago de tres nóminas.

Precisamente, el comité de empresa se reunirá mañana con responsables de la Dirección General de Trabajo y representantes de Arcelor para intentar solucionar este conflicto laboral, dado que Guardado señala que es la siderúrgica la que no le ha abonado varias facturas.

Fuente: www.elcomercio.es