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Arcelor priorizará arrancar otros hornos altos antes que el parado en Asturias

Las factorías de Gijón y Avilés se encuentran a la mitad de su capacidad, solo con las líneas de carril y hojalata con una buena cartera de pedidos.

No está entre las prioridades de Arcelor arrancar el horno alto 'A', parado desde el pasado mes de abril ante la caída de la demanda provocada por la crisis del coronavirus. Una decisión que se adoptó, sobre todo, por la paralización del sector de la automoción, cuya evolución marcará también la de las plantas asturianas. La multinacional siderúrgica reitera que no hay fecha para la reactivación del horno alto. Son varias las factorías europeas que se encuentran en esta misma situación, pero no todas tienen las mismas posibilidades de volver a arrancar sus hornos. En este aspecto, el asturiano no figura entre los elegidos para volver a estar operativos lo antes posible, cuando el mercado mejore y aumenten los pedidos.

La planta de Gijón, donde se ubican los dos hornos altos, tiene varias desventajas frente a otras. La más preocupante es el retraso que acumula la segunda batería de cok, lo que obligaría a la multinacional a seguir importando combustible polaco para alimentar las instalaciones de cabecera. A esto se suma que la otra batería ha sufrido varios problemas técnicos desde su puesta en marcha en enero. De modo que plantas como las de Bremen (Alemania) y Cracovia (Polonia) parten con mucha más ventaja que las asturianas para volver a encender sus hornos parados. El propio consejero delegado del clúster de Asturias de Arcelor, Oswaldo Suárez, explicó ayer, en varias reuniones, la situación adversa que atraviesan las factorías de la región, al igual que las del resto del viejo continente, por la caída en picado de la demanda, marcada principalmente por el descalabro de la industria de la automoción, uno de los clientes más importantes deArcelor.

El elevado precio del CO2 y las insuficientes medidas impulsadas por la Unión Europea para limitar las importaciones de acero 'sucio' y barato, procedente de países extracomunitarios que no tienen la obligación de asumir los compromisos medioambientales –y, por tanto, afrontan menores costes de producción–, son otros grandes obstáculos del mercado siderúrgico europeo, como recordó Suárez. Además, por supuesto, de la Covid-19. En este sentido, Suárez insistió en que la amenaza sigue ahí y la incertidumbre sobre la industria, también.

De hecho,Arcelor no consigue despegar y funciona a la mitad de su capacidad. Solo mantiene una buena cartera de pedidos en el tren de carril y en hojalata, donde se fabrican productos para infraestructuras ferroviarias y la industria alimentaria, principalmente. La acería de Avilés sí ha aumentado su actividad, pero se debe a las paradas programadas en las próximas semanas en el tren de bandas en caliente y la necesidad de hacer acopio de material previamente. El resto de líneas trabajan a medio gas, con pedidos esporádicos.

Plan de mantenimiento

Sobre la mesa hay otras cuestiones pendientes, como el plan de mantenimiento para todas las plantas de la multinacional en España. Un grupo de trabajo que se creó en 2018 y se retoma ahora para reorganizar este servicio y así mejorar su operatividad. Los sindicatos plantean la necesidad de reforzar la formación de estos trabajadores y rechazan que se apliquen recortes. Precisamente, mañana se celebrará una reunión para avanzar en este asunto. También está pendiente el plan de largos, para el que Arcelor planteó en su día amortizar 200 puestos de trabajo.

Fuente: www.elcomercio.es